La obra se desarrolla en una prisión franquista 25 años después de la Guerra Civil. Allí llevan encerrados desde entonces tres presos políticos, Amiel, Katar y Pronos. Esperan la llegada de Tosán, un compañero al que han condenado a muerte, interpretando el papel del Cristo moderno, que es ejecutado y resucita representando la esperanza de un nuevo mundo tolerante y libre.
Cada preso ha encontrado a su manera su forma de sobrevivir; Amiel sueña y fantasea, Katar se enfrenta directamente a la realidad, y Pronos ha perdido el habla traumatizado. Presente, pasado y futuro se mezclan en escenas oníricas y en la cruda realidad carcelaria para condenar al régimen franquista.